ARTÍCULO DE MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ PARA EL BOLETÍON NACIONAL
DE CRONISTAS OFICIALES.
Pedro Guijarro crece rodeado de artesanos en su calle, San
Miguel, que él llamó “polígono industrial” en donde carpinteros, Calero y José
Fernández; herreros los hermanos Cabrera, Antonio Rubio y los hermanos Frailes
y hojalatero como Manuel Herreros, esta infancia rodeado de estos auténticos
artistas, y la receptividad de Pedro marcará su interés en la realización de
maquetas.
En su juventud realiza varios cristos en sarmientos de
parra.
Influenciado por su trabajo de motores electromecánicos
visita las viejas almazaras en peligro de desaparición. Adquiere el compromiso
de plasmar para la historia, para la vida y costumbres de nuestros pueblos el
funcionamiento de las viejas almazaras. Así surge su primera maqueta: los
empiedros, la batidora, el arca de bombas y presa, dotándola de un motor
eléctrico y correas. La acaba en 1990, presentándola en Canal Sur y en varias
exposiciones locales.
De la tradición de sus abuelos, realiza una maqueta de un
molino harinero movido por el agua del río. Este viejo molino es citado por los
Reyes Católicos, llamado Molino de la Torre, junto al Guadalquivir, es su
segunda maqueta. Reproduce las tres piedras las dos para harina fina y una para
pienso; la limpiadora de trigo y las gavias para levantar la piedra en caso de
reparación.
Como D. Quijote luchara contra los molinos de viento, en
homenaje a su padre oriundo de tierras manchegas, realiza un molino. Con una
piedra de movimiento y la rueda Catalina, que es la más importante. Tomó como
modelo los famosos molinos de Campo de Criptana.
Molino de aceite movido por agua; otras tres maquetas
recuerdo de las atracciones de las fiestas de su infancia, la noria, los
voladores, el carrusel y el último una herrería, en esta primavera de 2019.
Ver el movimiento acompasado, los minuciosos detalles que
complementan cada obra de todos los elementos de sus obras, los materiales
reciclados que utiliza, hierro, madera, aluminio; diminutas piezas que debe
ensamblar como los relojeros con una gran precisión.
Manos y mente prodigiosas puestas al servicio de la historia
y las costumbres, ya perdidas de un ayer muy cercano.
Pedro Guijarro, un artista con vida, que pone vida a una
etapa que perdurará en nuestra retina.
Una interesante exposición de sus obras para conocer la capacidad, la habilidad y destreza de este amanuense del ayer.












