El Teatro Regio, testigo del camino de nuestros jóvenes, vive cada mes de junio un tiempo muy especial. Nuestras butacas y nuestro escenario se llenan de graduaciones, de historias, de recuerdos, de emociones y de miradas que reflejan el final de una etapa y el comienzo de otra.
Agradecemos profundamente que nuestro teatro sea ese lugar donde se celebran los logros, se despiden los caminos recorridos y comienzan nuevos sueños. Porque el Regio no solo acoge actos, sino también momentos que permanecerán para siempre en la memoria de quienes los viven.


























