Abrimos nuestra ventana cultural con la sección «Apuntes para la Historia», y lo hacemos dedicando este primer artículo a la Cruz de Plata sobre la que procesiona el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. Se trata de una auténtica joya del patrimonio villanovense que atesora una curiosa historia.
La cruz, fechada en 1899, fue encargada a los talleres Meneses de Sevilla y logró salvarse de los horrores de la Guerra Civil gracias a la valiente actuación de varios vecinos, que evitaron su destrucción.
De su origen, su valor artístico y las vicisitudes que marcaron su conservación nos da cuenta el cronista oficial de Villanueva del Arzobispo, Manuel López Fernández.
ARTICULO BOLETÍN OFICIAL DE CRONISTAS.
Manuel López Fernández
La Cruz de Plata del Cristo de la Vera-Cruz: una joya salvada de la destrucción
El inventario histórico de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz continúa desvelando valiosas páginas de la historia de esta corporación. Entre sus bienes más destacados sobresale la cruz de plata sobre la que procesiona actualmente la imagen del Cristo, obra de Mariano Benlliure, una pieza de extraordinario valor artístico y sentimental.
Sobre el origen de esta cruz, el investigador Eleuterio Nula recoge el siguiente testimonio:
«Una fiesta singular se celebró en 1899, cuando se estrenó la artística Cruz de Plata, construida en los talleres Meneses de Sevilla para la imagen del Santísimo Cristo, que se veneraba en el templo. Fue encargada al representante en esta provincia, don José Navarro Jiménez, quien entregó también un magnífico templete para Nuestra Señora de la Cabeza de Andújar.
El día 2 de mayo hubo gran iluminación, elevación de globos y velada musical en la puerta de la ermita.
El día 3, tras el repique general de campanas y la diana, salió en procesión el Santísimo Cristo luciendo su nueva cruz. La imagen fue trasladada a la parroquia de San Andrés, donde, según costumbre, se celebró la función religiosa con sermón, encargado al padre Julio Serrano. Por la tarde, la procesión se dirigió a las afueras del pueblo para bendecir los campos, regresando posteriormente la sagrada imagen a su ermita.
Ese mismo día se rifó un magnífico retrato al óleo del Santísimo Cristo, de aproximadamente 1,80 metros de alto por 1,20 metros de ancho. La recaudación se destinó a la construcción de un trono del mismo metal que la cruz.»
Una pieza salvada de la Guerra Civil
La historia de esta cruz estuvo a punto de truncarse durante la Guerra Civil. Gracias al valor y la determinación de Estanislao Carcelén, la pieza pudo conservarse cuando numerosos objetos religiosos eran destruidos.
Carcelén ocultó la cruz tras un tabique falso en su vivienda y logró protegerla de los continuos registros realizados por milicianos entre 1936 y 1939, que buscaban cualquier objeto de carácter religioso para destruirlo. Estanislao regentaba una taberna situada en la actual calle Antonio Machado, donde hoy aún se conserva el inmueble, posteriormente conocido como la hojalatería de Juan y, en la actualidad, propiedad de los hijos de Candelaria.
El compromiso y la valentía de vecinos como Estanislao Carcelén permitieron salvar de la quema un reducido número de imágenes, cuadros y objetos de culto. Entre ellos se encontraba esta extraordinaria Cruz de Plata, que ha llegado hasta nuestros días como uno de los grandes tesoros patrimoniales de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y como símbolo de la memoria, la fe y la identidad de todo un pueblo.










