Cuando las infinitas imágenes acontecidas, dicen más que cualquier palabra, lo dicen todo de Ella. Cuentan el fervor y la emoción de cada una de las miradas que la acompañaron desde San Andrés hasta su Santuario de la Fuensanta.
Así volvió la Virgen con su pueblo, con Las Villas, con su camino y con su eterna mirada. Esa mirada que nunca cambia, la que une generaciones, fe, tradición y corazones.
La mirada de la Virgen de la Fuensanta.
Gracias a cada vecino, colectivo, cofradía y fotógrafos por las fotos de este espacio de archivo y memoria cultural.








































