Ayer nos dejaba Marilina Bautista, la seño Marilina. Una mujer diferente, moderna, que vivió por y para la educación: en su clase, con sus niños, y en casa, con sus hijos e hijas. Marilina nunca buscó grandes focos ni homenajes. Quiso educar… y quedar para siempre. Ayer, aunque su cuerpo nos dejara, quedó flotando en el ambiente aquello de “la seño Marilina”. Y no podía ser de otra manera que en un Día del Libro, un 23 de abril. Marilina fue mi seño, entre primero y quinto de primaria, de aquel lejano EGB. Aquella generación del colegio Fuensanta, Los Chiles… Ayer muchos imaginamos aquella clase de un colegio público , en la que seguimos escuchando su voz, su manera de educar. No hay nada mejor que ser maestro o maestra y trabajar con esa materia humana. Que ayer se tornó triste, porque su “seño” ya no estaba. Marilina fue la primera persona con la que entré en una biblioteca, con la que toqué y abrí un libro. Aún conservo aquel primer libro “El Libro de la Selva” que ella m...